11/12/2012

LA ESPERANZA EN TIEMPO DE CRISIS

LA ESPERANZA EN TIEMPO DE CRISIS

Kant nos dejó formuladas tres preguntas existenciales: “¿Qué puedo saber? ¿qué debo hacer? ¿qué cabe esperar?” Y el recordado presidente de Chequia, Vaclav Havel, dijo que “La esperanza no es la convicción de que algo va a salir bien, sino la certeza de que todo tiene sentido, independientemente de cómo salga”

El término de la esperanza cristiana es Dios, y sólo Dios. Estudiando las religiones se llega a la síntesis de que “Dios sería algo así como la presencia de la más absoluta trascendencia en el fondo de lo real y de nosotros mismos; y presencia significa darse a conocer y comunicarse continuamente”

Lo que significa Dios para quienes le niegan no coincide con el Dios en el que creemos los cristianos. Heidegger dice que “no faltan indicios de su presencia en quienes sufren” La esperanza inscribe nuestra vida en un horizonte más amplio de buena noticia, alegría y agradecimiento.

Ernest Bloch decía que “Una esperanza que no se ejerce, se evapora”. Algunas pistas para el ejercicio de la esperanza pueden ser: Ponernos a la espera de algo que no está a la altura de nuestros deseos, sino que apunta más alto. Vigilar todos los brotes de vida que hay en la sociedad. Compartir, “porque dando rescatamos la esperanza” (Peguy). Ejercitar la virtud de la paciencia, que es la forma de esperanza en tiempos particularmente duros. Y relacionarnos con Dios en la oración y en la vida.